lunes, 21 de mayo de 2018

Sin falsa modestia ( Ni verdadera tampoco)



Todos, o casi todos  tenemos talentos naturales, que tenemos que descubrir, explorar, entrenar, y ponerlos a funcionar para nosotros. Descubrirlos puede llevarnos tiempo, a veces años. Yo descubrí dos, uno a muy corta edad, y otro después de los 30. El primero fue el dibujo, que descubrí a los 5 años y mantuve hasta más o menos pasados los 20. Ahora que he vuelto a garabatear consigo hacer alguna que otra cosilla, sobre todo monigotes, que es una extraña forma de arte. Para el tiempo que llevo sin coger un lápiz, estoy menos oxidado de lo que creía. Puede que mis años de formación en dibujo, con Favila y otros en Avilés primero, y tiempo después en Zaragoza, me haya interiorizado y conservado intacta la habilidad. Puede ser, quien sabe que razón habrá para ello. Si practico un poco, puedo volver a hacer dibujo de cómic y alguna cosa más. Seguir ejercitando el lápiz me llevará a recuperar mi antiguo nivel, completándolo con algo de estudio de las técnicas actuales.

El otro talento, el que no descubrí hasta ser adulto fue la escritura, en la que llevo cerca de una década practicando de forma continuada, a nivel tanto personal como profesional. Empecé por simple curiosidad, y lo que fui descubriendo acerca de mi en la materia me iba gustando. No suelo recrearme leyendo lo que ya he escrito, procuro pasar e ir a por lo siguiente. Y ahí está la cuestión, después de trabajar en artículos, guiones de cortometraje, de cómic. redacción publicitaria, autopublicar un libro de relatos pulp, y otros contenidos. Desde mi perspectiva, el paso lógico siguiente es ser publicado por una editorial tradicional. Apenas he encontrado, aunque si hay alguna interesada en los manuscritos que he enviado. Lo que más me he encontrado han sido editoriales que, haciéndose pasar por otra cosa, solo aceptan la opción de autopublicación. Eso hace pensar que algunas de ellas ni tan siquiera han pensado en el autor nada más que como fuente de ingresos, algo que debe proporcionar las ventas del libro. El autor, en el momento del envío del manuscrito está depositando su confianza, su tiempo y atención invertidos, recursos que si no son monetarios de forma directa, si lo son en cuanto a trabajo realizado. Ésto al parecer no basta para algunos. La autopublicación se ha convertido en algo que se ha vuelto contra los autores que dispongan de pocos recursos económicos, puesto que muchas editoriales lo esgrimen a discreción para invertir lo menos posible en nuevos autores, igual da que sean de calidad, igual da que sean del género que sean, aunque aborrecen en especial el relato corto.

El sector publicitario tres cuartos de lo mismo. Con su apartheid académico llenan los departamentos creativos con licenciados en ADE sin ideas que no crearán nada potable en su vida, mientras mantienen alejados a los verdaderos creativos, con título superior o sin el. Esa es una de las razones por las que la gente huye de la publicidad como de la peste. Campañas como las de Creditea o KH7 protagonizadas por los Morancos son la prueba de que la creatividad se está largando de las agencias por las ventanas. Cortar y pegar, adaptar una canción conocida y ya está, y así va el sector, con esa actitud de “vale, eso mismo”. El horror.

Yo puedo decir, y además quiero decirlo sin el peso de esa humildad arrastrada, que en lo que hago no soy bueno, soy muy bueno en varios estilos de escritura: Copywriting, artículos, y varios géneros de ficción. No tengo que autoflagelarme con dudas acerca de mi propia habilidad ni tengo que andar pidiendo perdón por escribir.  He tenido paciencia durante unos años y me he mantenido en silencio hasta ahora acerca del asunto. Pero el silencio no dice nada, y tengo ya una edad, y una experiencia como para no callarme, más aun cuando mis habilidades son de sobra conocidas. Que se calle otro si así lo desea, hostias. Y todo esto que digo, no lo digo sólo yo, compañeros de oficio de éste y algún otro país somos del mismo parecer.

viernes, 18 de mayo de 2018

Dormir, soñar, volar



Dormir. Un placer y algo más. Una experiencia en la que nos sumergimos en otra dimensión, la de los sueños, en la que sólo podemos tener acceso dormidos.
En la dimensión-sueño somos completamente libres de una forma en la que despiertos jamás podríamos. En esa dimensión las leyes de la física se disipan, y el tiempo se desdobla, el pasado, presente y futuro son simultáneos. Puede haber miedo, pero también alegría, y podemos percibir y expresar cualquier sensación.

En la dimensión de los sueños, a menudo nos encontramos nosotros solos ante insólitos parajes. Sin las reglas del mundo físico, podemos encontrarnos con cualquier otra persona que hayamos conocido, aunque ya no esté en el plano real. Son visitas a otros mundos, a otros universos, conversaciones con la gente a la que quisimos y añoramos, que aún tras largo tiempo sin ellos, volvemos a encontrarnos con ellos y todavía tienen alguna cosa que decir, o que escuchar.

Tras el velo de la vigília, hay un multiverso inabarcable en el que sumirse en las noches. Un muy largo viaje, mucho más allá de las estrellas, que hacemos al meternos en la cama y cerrar los ojos.

jueves, 17 de mayo de 2018

Pulp waylife



"Los pulps fueron el principal vehículo de entretenimiento para millones de norteamericanos. Eran una pantalla de televisión sin interferencias ni color, sobre la que el lector podía expandir la imaginación más gloriosa que poseyera".   Peter Haning



La ficción Pulp no tiene apenas nada que ver con la película de Tarantino, que dicho sea de paso, está muy bien ( Y tiene delito lo mío, puesto que no la había visto nunca hasta hace un mes). El nombre pulp le viene del tipo de papel utilizado para su confección, un poco amarillento y no de muy buena calidad.

La literatura pulp nace en las primera décadas del siglo XX, siendo heredero directo de las dime novels del siglo anterior, pero con un nuevo enfoque: El de popularizar la lectura y llevarla a la calle para disfrute de todos los públicos, no sólo de las élites como en el siglo XIX, creando todo tipo de historias fantásticas a un precio asequible para el disfrute del pueblo, algo que fue una de las claves de su éxito. El otro factor decisivo del éxito de la literatura pulp fueron las portadas, explosivas y espectaculares. Tan espectaculares, que a veces los relatos se escribían en base a las portadas. Con artistas gráficos de la talla de Frank Frazetta no es de extrañar, pero los textos no se quedaban atrás, creados por escritores como Dashiell Hammett, Charles Bukowski, Tenessee Williams o Robert E. Howard, el creador de Conan. Eso son sólo unos pocos ejemplos, mirad la wikipedia, que está la lista completa, muchos creadores pulp, son grandes de la literatura.

En este tipo de literatura gustan de las emociones fuertes, nada de medias tintas, una literatura calificada de extrovertida, por su ritmo ágil y endiabladamente dinámico, sin ahondar demasiado en el porqué de las cosas. Fue una pequeña literatura en si misma que abarcaba varios géneros: Romántico, erótico, aventuras, bélico, western, ciencia ficción, fantástico, terror, y género negro como abanico principal, con todas las variaciones y permutaciones imaginables.

El pulp fue un universo en el que se sumergían sus lectores con avidez, y millones de norteamericanos y europeos disfrutaron durante décadas con ello, su máximo apogeo fue entre los años 20 y 40, dando al mundo personajes inolvidables como el anteriormente mencionado Conan el bárbaro, La Sombra, Doc Savage, Flash Gordon, Tarzán, o el Zorro, pero en algún momento de los años cincuenta, con la crisis del sector editorial del entretenimiento, fue decayendo en el olvido, y fue enterrado por otras plataformas de entretenimiento to como el comic o la televisión.

Pero el concepto básico de lo que fue el pulp sigue existiendo, pues el comic, la novela negra, e incluso el cine, están en cierto modo inspirados en la cultura pulp, una cultura que en tiempos de crisis, hizo asequible material de lectura para disfrute cultural de muchos, y permitió a varios autores ver sus obras publicadas tanto individual como conjuntamente, y convertirlo en su medio de ganarse la vida. ¿Quién sabe si la historia no se repetira?



Todo el poder para el pueblo



Todo el poder para el pueblo, proclamaban los Panteras. Mientras el gobierno español prosigue con su labor de persecución y exterminio social, mi mente, tratando de asimilar tan irracional metodología, vuela y divaga, una vez más, hacia otro lugar, y otro tiempo, pero que percibo fuertes analogías con el aquí y ahora.

En agosto de este año se cumple el 53 aniversario de la rebelión de Watts, que estremeció a Los Ángeles y repercutió en el mundo entero. Miles de afroamericanos se sublevaron airados y desafiantes.

Las autoridades impusieron ley marcial en 46.5 millas cuadradas de la ciudad y movilizaron a 21,000 policías y efectivos de la Guardia Nacional, que mataron a 30 personas, y dejaron a 5000 heridos y presos. A pesar de todo, necesitaron seis días para sofocar la rebelión.

Las autoridades dijeron que fue un "motín" irracional. Pero en realidad fue un acto justo y correcto de masas contra la opresión. Fue un acto  político contra una sociedad salvaje y racista, y fue el inicio de la lucha de liberación negra urbana que estremeció a Estados Unidos en los años 60 y 70.

Esa revuelta concreta fue sofocada, pero dejó un poso de descontento que no se difuminaría, y que daría paso a otro actos insurgentes que prenderían en toda la sociedad de aquel tiempo.

Los que se encargaron de prender la mecha fueron Bobby Seale, y Huey Newton, que fundaron el Black Panther Party en 1966, como autodefensa de su comunidad, organización que creía en la revolución, en una transformación radical, de abajo a arriba, de la sociedad. Nunca creyeron que su país quisiera o pudiera poner en práctica aquello que predicaba su Constitución. A que vais viendo similitudes? Deberiais, pues no sólo no se cumple la propia constitución, sino que ni tan siquiera los más elementales derechos humanos, aquí, en España, en Europa, ahora, en el año 2013.

Entre las tesis de Malcolm X, y las de Karl Marx, el  partido se tomó en serio los trabajos comunitarios, fuertemente decididos a defender sus derechos, comenzó a trabajar en una serie de programas de mejora social, mejoras sociales que nadie más iba a proporcionar. Ups, otro parecido con la actualidad.

Entre estos programas estaban el Servicio Intercomunal de Noticias (1967); la Campaña de Recogida de Firmas para el Control Comunitario de la Policía (1968); el Programa de Desayuno Gratuito para los Niños (1968),  las Escuelas de Liberación, que más tarde se denominarían Institutos Juveniles Intercomunales (1969); la Clínica Sanitaria y de Investigación Médica Gratuita (1969); el Programa Ropa Gratis (1970); Transporte Gratuito para las Cárceles (1970); el Programa SAFE (Seniors Against Fearful Environment: Ancianos contra un Entorno Inseguro, 1971); la Fundación para la Investigación de la Drepanocitosis (1971) y el Programa de Cooperación de Vivienda Gratuita (1971).

Además de todo  eso, uno de los primeros programas del Partido fuera el de las Patrullas de Alerta Policial, que se creó para, además de demostrar la utilidad del partido a sus conciudadanos, para vigilar a la policía en el cumplimiento de sus funciones, que se empleaba con total impunidad en el acoso y maltrato de los ciudadanos afroamericanos. Aunque para las leyes de California las armas y las patrullas eran perfectamente legales, sabía que la policía de Oakland se debilitaría ante la pérdida del monopolio de la violencia.

En la década de los 70, el Fbi desarticularía temporalmente la organización, hasta el 2004, que resurgió de sus propias cenizas, para continuar con su labor, y con Bobby Seale aún en activo.

Y ahora, en la vieja Europa que se desangra, desangrándonos a nosotros primero, la clase trabajadora está sufriendo las consecuencias de una orgía desenfrenada de las clases altas, que lejos de rectificar reprimen cualquier voz discordante mientras nos explotan. Deshaucios, despidos express, cargas de antidisturbios, criminalización, presos políticos, entre otras lindezas de las joyitas que nos gobiernan. Estas condiciones, similares a las de los afroamericanos de los barrios californianos de los 60, no es soportable durante mucho tiempo más. Me pregunto si no acabará desembocando en alguna situación como la rebelión de Watts. ¿Surgirá un grupo de autodefensa de nuestros derechos?

domingo, 13 de mayo de 2018

Crónicas Perrunas 2


Mi historia con los perros viene de largo, y esa historia quizá sea lo que motive mi comportamiento para con los perros. Cuando tenía seis años, teníamos un perro, un precioso pequeño perro blanco, suave, dulce, y alegre. Correteaba despreocupado por casa, y celebre junto a él uno de mis cumpleaños, en esas tempranas edades en los que un cumpleaños era algo colosal. Un día, estando de visita en el pueblo, con mis abuelos, andaba jugueteando como solía hacer, suelto, y debió comerse algo muy malo, una planta venenosa, o un tipo de sustancia tóxica, que lo llevó a vomitar sangre y morir. El veterinario no pudo hacer nada. El pobre perro sólo tenía nueve meses y su vida terminó. Mi compañero de juegos, cachorro como yo, cada uno de su especie, terminó su vida porque no habíamos sido cuidadosos, nos confiamos y no lo protegimos. Una existencia que acabó injustamente demasiado pronto, sembrando de tristeza su alrededor.

Quizá por eso, a los perros de los que me ocupé en lo sucesivo, los controlé de muy cerca y con toda la atención posible. Que coge con la boca y para que, que huele, como está el terreno en el que nos encontramos, si hay objetos peligrosos cerca, las actitudes de los perros que se le acercan. El precio es soltarlo pocas veces para que desfogue, pero quiero mantenerlo a salvo de la enfermedad, el sufrimiento y la muerte, hasta que de modo inevitable le llegue por consecuencia natural en su vejez, que yo le procuraré cómoda y dulce, como el ha hace durante toda su vida. Puede que a muchas personas les parezca un comportamiento inadecuado, pero el perro que me acompaña en el vivir es eso, mi compañero, y no deseo que sufra daño si está en mi mano evitarlo. Ya se me puede decir lo que sea, que me va a dar igual, a mi perro lo quiero mantener a salvo de cuantos males pueda.

sábado, 12 de mayo de 2018

Crónicas perrunas 1


Los perros son muy monos, aún más los cachorros, aunque no son muñecos. Tener en casa un perro supone dedicarle tiempo y atención durante toda la vida, pero en especial en su, digamos, infancia perruna. Prepárate para pelos, babas, mordiscos, arañazos, orina, mierda, y algún vómito. No es por desanimar, tan solo es parte del proceso de tener un perro desde pequeño, y sólo será un corto periodo, después todo mejora, y mejora mucho.

Mucha gente cree que no me gustan los perros, algo que no es cierto. Aparte de tener uno y haber tenido anteriormente, el hecho es que me parecen seres asombrosos. Muchas veces me quedo mirando como pasan, cogidos por la correa, con ese paso trotón y alegre tan característico. Por algún motivo que desconozco, muchos de ellos se me quedan mirando con expresión curiosa y divertida al pasar, como si me conocieran de forma instintiva.

Si, me gustan los perros, y quizá por ello no me acerco casi nunca a ninguno que no conozca, no porque vayan a morderme, si no que no quiero abordar su propio universo vital con mi presencia. Prefiero ser una figura junto a la que pasan en su paseo y dedican una fugaz mirada.

Así es. Soy de los que prefieren  tocar sólo a perros con los que tengo una conexión previa, y dejar pasar a los demás, aunque nunca percibo peligro en ninguno de ellos, los perros son buena gente.

Los paseos, las comidas, las siestas y las noches, entre otras cosas de la vida, se convierten junto a un perro en pequeños ratos de felicidad. Porque los perros, si hacen algo mejor que casi ningún otro ser vivo, es repartir alegría. Son una fuente inagotable de ella, con esa mirada suya en la que se funde el pasado con el presente y que podría contener los secretos del universo.